Santiago Vélez Escobar – El Caratejo Vélez –

Nació en Titiribí el 26 de junio de 1900, Falleció en Medellín el 18 de enero de 1955.Residió los últimos 15 años de su vida en el hotel de Agustín Quintero, en la Calle 38 Sur con la Carrera 43A, a una cuadra del Parque Principal de Envigado.

Alfredo Vanegas Montoya ©️ Editor – Envigado, marzo 23 de 2020 – Obra original publicada en abril de 1938 por Santiago Vélez Escobar.

LA DEMANDA

(Proceso Amoroso)

Experiencia literaria-judicial colectiva. Por: Santiago Vélez Escobar, Rosa Tulia Varón, Emilio Rico, Cesáreo Rocha, Benjamín Ángel Maya y otros…

Cartel Lírico

Cuando conocí a Santiago Vélez Escobar, resplandecía la mañana como un altar de Cor-pus. Entonces tenía las valijas de su corazón

colmadas de versos. Una charla con este poeta implicaba un sonoro aguacero de décimas y sonetos, sobre el ambiente estremecido de “LA BASTILLA», lugar preferido de nuestras reuniones sentimentales.

Por aquellos días gloriosos de luz como éstos, ardía Santiago Vélez impulsado por uno de esos amores que suelen decidir fundamentalmente en la trayectoria de una vida. El amor de Santiago no era como el amor de todos. Amaba furiosamente. Cruzaba las calles de la Villa diciendo su hambre amorosa con el despotismo verbal que suele manifestarse en los poetas.

Por cualquier circunstancia hubo separación de bienes afectivos entre él y élla, cosa que fue desanimando el espíritu del andalucesco trovador.

Aconteció lo que tenía que acontecer:

Que el recuerdo de la amada siguió alumbrando como un fanal insomne en el palacio de dos pisos de su espíritu.

La tragedia emotiva. Procura que más procura desligarse del inquilinato refulgente, pero el recuerdo de la huéspeda se agarraba en él con la pertinacia de la vida.

Entonces el poeta se presentó ante los Tribunales del cielo para exigir del Supremo Juez el desahucio anhelado, merced al cual, el poeta pudiera recobrar el dulce dón de ser libre.

Y fue así como cantó en suplicante alarido la perentoria urgencia.

El soneto que contiene el mar de su congoja, ha emigrado sin esfuerzos por los anchos horizontes colombianos y extranjeros. Se distingue por su dualismo. Es jocoso y sentimental a la vez; tiene la agudeza Quevedesca y la unción juvenil del atormentado.

Esta caracola lírica merece reiterados comentarios en el verso, que se desprenden de ella con la gracia y la espontaneidad de los

tirabuzones de humo que proceden de las fogatas despiertas.

SANTIAGO VELEZ ESCOBAR es un fabricante en alta escala de décimas y sonetos alegres. Lo mismo improvisa un retruécano que reconstruye una anécdota o recita unas estrofas que dejan vacío un vaso de cerveza.

Andariego como un relamido; fresco de corazón como la infancia, tiene la transparencia del cristal y la bondad del lucero que asfodela la noche.

ERNESTO GONZÁLEZ

Medellín, Abril de 1938

 

ÍNDICE DEL EXPEDIENTE

Este cuaderno contiene
el juicio de amor completo
de un dulce cantor inquieto
que por el mundo va y viene;
es un poeta que tiene
alquilado el corazón,
palacio de la ilusión
castillo de la quimera,
ornado de enredadera,
florecido de pasión. Julio César Benítez

LA DEMANDA

Hace un año, Señor, estoy queriendo
con todo el corazón a una mujer;
hace un año que en él está viviendo
y no quiere pagarme el alquiler.
A la ingrata le di mis ilusiones
y en pago de su amor se lo alquilé;
la cuenta me negó mil ocasiones
hasta hoy que ante ti la demandé.
Tú que eres juez justísimo y severo,
haz que me quiera como yo la quiero
pues pierdo la paciencia y la razón;
y si no me concedes lo que pido,
¡préstame el policía del olvido
para sacarla de mi corazón!Santiago Vélez Escobar (El Caratejo Vélez)

CONTESTACIÓN A LA DEMANDA

Señor juez:
Santiago Vélez Escobar, poeta,
a quien aquí le dicen “Caratejo”,
me ha dado en alquiler oscura, escueta
habitación, en un corazón viejo.
Allí encontré un retrato, una paleta,
una lira, el pedazo de un espejo;
un carriel, un bastón y una muleta…
¡era el cuarto, Señor, de San Alejo!
Entré como inquilina. De tal modo
transformé el cuarto aquel a mi acomodo,
que hoy allí todo es ritmo y alegría;
y ese ingrato, Señor, quiere lanzarme
con el solo pretexto de cobrarme
siendo mucho mayor la cuenta mía. Rosa Tulia Varón

ALEGATO DEL ACUSADO

En el recuento que hace la acusada
de los enseres que tenía Santiago
dentro del corazón, olvidó el mago
número, que nos lo entrega consagrada.
Y no confiesa que, a la abandonada
estancia, horrible fue como un endriago;
y aunque ella en su intención decía “no pago”
embellecióla y la llamó su amada.
Y que en su honor, como burbuja loca,
brotó del corazón hasta la boca
el armonioso verso sibilino,
que es como escala que al azul la sube
dándole alas sutiles de querube
y haciendo menos duro su destino. Emilio Rico

SENTENCIA PRIMERA

Si hace un año, señor, estás queriendo
con todo el corazón a una mujer;
si hace tiempo que en él está viviendo,
es justo que te pague el alquiler.
Es ingrata. No des tus ilusiones
ni te sujetes más a tal mujer;
es amar peligroso en ocasiones
cuando lleva al olvido del deber.
Como juez, yo sentencio que te quiera,
si no quiere pasar por una fiera
que mata la paciencia y la razón;
mas… si acaso te niega lo que pides,
te concedo, Santiago, que la olvides
y la retires de tu corazón. Manuel J. Maza

APELACIÓN

La mujer que ante el juez he demandado
porque ha tiempo me debe el alquiler,
a la Corte Suprema hoy ha apelado
y alega, sin razón, esa mujer.
Y a pesar de que nada me ha pagado
hubo la Corte así de resolver:
que como el corazón se lo he alquilado
condéname a tenerla que querer.
Del corazón jamás podré sacarla;
en él hice un altar para adorarla
y su imagen persiste en mi memoria;
ella en cambio a mirarme no se atreve,
y no niega tampoco lo que debe…
pero me declaró la moratoria. Santiago Vélez Escobar (El Caratejo Vélez)

EN CASACIÓN

A la Corte Suprema en casación
ha subido, Santiago, la querella
que le entablaste a la mujer aquella
que fue inquilina de tu corazón.
Ese alto tribunal con atención
estudiará el proceso contra ella,
y absolverá, seguro, a la doncella
de todo cargo y toda obligación:
Y así ha de ser, porque sería injusto
obligarla a pagarte el alquiler
de un corazón donde vivió a disgusto
y el que, como es notorio, nada vale
para vivir en él una mujer
porque está roto y como tal… se sale. Francisco Campo Rivera

SENTENCIA FINAL

Creo que lo anterior es suficiente,
si en mi disertación no me equivoco,
para afirmar en forma concluyente
que tú, poeta amigo, eres un loco.
Y tú, acusada por indiferente,
codiciada mujer, que amo y evoco,
¿malferiste al poeta?… delincuente
y loca eres también… ¡o falta poco!
Pero como las cláusulas penales
impiden condenar los anormales
posesos del amor o del demonio,
sentenciar para ello no vacilo
perpetua reclusión en el asilo
o pena capital: el matrimonio. Cesáreo Rocha

AÑOS DESPUÉS

A los cinco poetas muy gloriosos,
que en el sonado pleito intervinieron,
a pesar de sus versos tan sabrosos,
les anoto que mucho se comieron.
Ni al Sabio Juez, justísimo y temido,
a quien el vate invoca reverente,
ni al genial policía del olvido
se cuidaron de entrar al expediente.
Mas lo esencial del inmortal soneto,
lo que anhela de veras en concreto
el insigne y sublime Caratejo,
es que lo quieran con amor sincero
o que le presten el guardián severo
que brinda olvido al corazón, ya viejo. Benjamín Ángel Maya